




Kaixo de nuevo!
Bueno, bueno... ya estoy de vuelta en Gasteiz. Os hago un mini recorrido mental de mi segunda parte del viaje a Grecia. Nos quedamos en una de las islas más turísticas de las CÍclades, Naxos, en la playa de Agios Giorgios, ¿os acordáis? pues nuestra intención era de allí ir al Peloponeso(hacia el sur) pero nuestras ansias de ver más hicieron ir hacia el norte y así no dejar de ver la comunidad monástica sobre rocas, Meteoras.
Naxos no era Santorini, el turismo se perdía entre las callecitas del viejo mercado. Estaba la zona del puerto donde se reunía la gente y la marcha, tanto diurna como nocturna. Todo tipo de pubs y sitios donde poder disfrutar de un desayuno o una cena a la luz del sol o la l una y con unas vistas de ensueño hacia mar o colinas. Pero tb encontrabas el silencio nada más adentrarte en las callecitas q ascendían desde el puerto mismo hasta lo alto de la colina donde se encontraba el kastros o parte antigua. Se mantenían las casas viejas de siglos atrás con las nuevas y comercios de joyería y artesanía se encontraban en túneles de piedra o elevadas colinas. En uno de estos comercios conocimos a Milthos, un peculiar personaje q cerraba su tiendita de artesanía a la una de la mañana y cenaba al lado de su txoko mientras ponía la música de "Secret Garden" a tope en la aduana entre el Kastros y la zona nueva. Nos invitó a comer melón, queso y un vino muy rico elaborado en los viñedos de la zona norte de Grecia. Al final la cosa se lió y terminamos en una discoteca cercana al puerto bebiendo unas copas y bailando al son de una música bastante marchosa.
Al día siguiente cogimos un autobús desde Naxos y ascendimos hasta una aldea alpina llamada Apiranthos (plenty of flowers). Casitas de piedra, suelos de mármol, tres museos, un molino en ruinas y una de las iglesias más viejas de la isla (Panagia Pperathitissa) además de unas vistas muy chulas.
A la mañana siguiente cogimos un ferry, luego un autobús, después el metroy,finalmente, otro autobús y tras trece o catorce horas de viaje- ya de noche- llegamos a Santas Meteoras, "lugar sagrado, inalterable e inviolable". Los gigantes pétreos de Meteora , silenciosos y aparentemente impenetrables son ya tb parte del turismo. Después del monte Athos, Meterora es el centro monástico ortodoxo más importante del territorio helénico. En unos peñascos deseados por los escaladores se encuentran como perlas colgantes seis monasterios construidos en el siglo XIV-XV en los que se pueden ver importantes frescos, manuscritos,... Interesante sobre todo (para los no creyentes) por su emplazamiento.
Ese mismo día cogimos un autobús de tarde y nos fuimos a Delfos, quedándonos así muy cerca del Peloponeso, la semilla del estado moderno griego. Llegamos a Delfos de noche y cansadas pero con fuerzas para regatear nuestra domatia (sitio donde dormir) en el hotel Apollon. Por 30 euros pasamos la noche Inge y yo en una habitación con TV, baño, aire acondicionado, balcón y desayuno completo incluído. Es temporada alta pero tb de noche por lo tanto saben q tienen pocas posibilidades de ocupar las habitaciones libres, además Delfos es un lugar de paso. Aún así el encanto de este lugar, construido en las laderas del monte Parnaso, se debe tanto a su entorno como a las ruinas que en él se hallan. El oráculo de Delfos, el templo de Apolo, el teatro y el impresionante estadio, el mejor conservado de toda Grecia y en el que aún se pueden ver las marcas donde los atletas se apoyaban en su primer impulso. Una pasada.
Y de allí al Peloponeso, domatia en Nauplio, la primera capital de la Grecia libre, y tras explorar esta ciudad de asedios turcos y venecianos alquilamos un coche para ir a explorar Micenas y Epidauro. El teatro de Epidauro es famoso por una acústica casi perfecta de la que hacen continua demostración los guías turísticos. Aún hoy se utiliza para realizar funciones y festivales pero no nos dio tiempo a degustar tal manjar ya que el mismo día queríamos ver Micenas. En Micenas nos impresionaron las tholos, tumbas con bóvedas circulares donde enterraban a los nobles, dejando de entrada un dromos (pasadizo). A diferencia de los griegos que incineraban a los muertos, los micénicos los enterraban en las tholos y la tumba más famosa de Micenas era la de Atreo donde se enterró a un rey micénico con suficiente comida y bebida para su viaje a los Infiernos. ¡Q cosas oye!
Bueno pues poco más que contar, tras ruina y ruina, bañito y pueblecito. Con el alquiler de coche se podían hacer esas cosas. El transporte en el Peloponeso es lento y un poco pesado, además Grecia está llena de montañas y las carreteras, aunque no son malas, son un poco peligrosillas. Yo tenía a mi amiga Inge, chofer particular, así que "no problem". Nuestro viaje terminó en Atenas, cíclico pues, ya que teníamos desde allí la vuelta con un par de escalas a Vitoria, q por cierto menudo jaleo en los aeropuertos tras el intento de terrorismo el diez de agosto; nos hicieron quitar hasta los zapatos y guardar la pasta de dientes. En fins... un besico a todos/as y seguimos en contacto (ya tengo el móvil en activo y mantengo el mismo número).
A disfrutar de las vacaciones los/as que tengáis y a disfrutar del trabajo los/as que no.
Un beso y hasta la próxima!
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